Valentina Merenciano ha recitado su verso primero en Sant Jaume i Santa Anna, y después ante la cruz del término
La lluvia no impide a Benidorm celebrar la Festa de la Creu, que se vive por partida doble
Benidorm ha celebrado un año más la Festa de la Creu, una de las citas más arraigadas del calendario local, que ha reunido a numerosos vecinos y visitantes junto a la cruz de término ubicada al inicio de la vía Emilio Ortuño.
La jornada ha arrancado a primera hora de la mañana con el volteo de campanas en la Iglesia de Sant Jaume i Santa Anna. Alrededor de las 11:00 de la mañana, la lluvia se hizo notar y, para evitar mayores males, se decidió alterar el programa que comenzó al revés, con la ofrenda floral, la ceremonia religiosa y los tradicionales versos que en esta ocasión ha recitado la niña Valentina Merenciano.
A continuación, tras haber escampado, la comitiva formada por autoridades y colectivos festeros ha marchado en romería, hasta la cruz del término, sita al inicio de Emilio Ortuño. En cabeza, los Xirimiters de la Marina y a continuación, la Comissió de la Festa de la Creu, que preside Paqui Calvo; la Associació de Penyes Verge del Sofratge, en este caso encabezada por su vicepresidente Lucho Sánchez; y la Comissió, con Ramón Cano, su presidente y las reinas mayor e infantil de las Festes Majors Patronals, Laura Ivars y Carmen Guillen juntos a sus cortes de honor.
Detrás, las autoridades, con el alcalde, Toni Pérez, y la concejal de Fiestas, Mariló Cebreros en cabeza y otros miembros de la Corporación municipal a quienes acombanaban el senador del Reino de España, Agustín Almodóbar, y el diputado autonómico, José Ramón González de Zárate.
Al llegar a la cruz, ornamentada para la ocasión por las mayoralas de La Creu, Valentina Merenciano ha vuelto a emocionar a los asistentes al repetir la declamación del verso, ya si temor a la lluvia y ante la expectación de centenares de vecinos y visitantes que han inmortalizado el momento con las cámaras de sus teléfonos móviles.
A continuación, todos los participantes han marchado hacia la Casa del Fester Diego Cano Enguera en donde, la Comissió de la Festa de la Creu los ha obsequiado con refrescos y aperitivos.
La Festa de la Creu hunde sus raíces en el siglo XIX, cuando en 1802 se erigió la primera cruz de madera que delimitaba el término municipal, manteniéndose desde entonces como una tradición viva en la ciudad.