Durante el mes de marzo, la ciudad se llena de luz, color y tradición. Por cinco días, los castillos de fuegos artificiales, las mascletás y los monumentos falleros se convierten en protagonistas. El olor a pólvora se mezcla con la fragancia de las flores, y la música de las bandas acompaña el estruendo de los masclets. ¡Una transformación espectacular que marca la llegada de la primavera!